En ese antecedente, y contrariamente a lo razonado por el Ad quem, debemos dejar claramente establecido que lo que legitima la declaratoria de herederos no es la partida o certificado de matrimonio, sino el vínculo conyugal constituido a través del matrimonio, más allá de que ese vínculo se pruebe con uno u otro certificado de matrimonio.

En un estado de Justicia material, debe tomarse en cuenta lo sustancial, y lo sustancial de ésta controversia radica en la existencia o no del vínculo conyugal que en definitiva legitimó la declaratoria de heredero que se pretende anular, porque es el propio Tribunal inferior quien ha reconocido, que al dejar sin efecto la segunda partida de matrimonio ha quedado vigente la primera y de consiguiente el certificado de matrimonio que le corresponde, más aún si se tiene en cuenta que la falta de firma y sello en la partida de matrimonio puede ser subsanada en cualquier tiempo, y que estos errores formales atribuibles al oficial de registro civil de ninguna manera pueden ser entendidos en el sentido de invalidar o destruir el vínculo jurídico conyugal existente entre los contrayentes, como erradamente pretende el Ad quem.

Finalmente se debe referir que conforme al principio de verdad material el fin dela jurisdicción ordinaria, es la efectiva resolución de las controversias jurídicas y no la realización ideal de los procedimientos, ni la proliferación de estos.

Conforme lo analizado corresponde dar aplicación a la previsión de los artículos 271 núm.4) y 274 del Código de Procedimiento Civil

 

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