armas

El Gobierno anunció ayer la liberación del sargento de policía Ismael Marquina, acusado de haber vendido armamento policial a los manifestantes afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) en el trópico cochabambino, durante los conflictos poselectorales de 2019.

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, lo presentó, sin embargo, como un policía “que se rehusó a amotinarse y a recibir sobornos por parte de quienes organizaron el golpe”.

Marquina tiene un amplio prontuario de acusaciones, que incluyen procesos disciplinarios por abandono de servicio y otras faltas disciplinarias por estafa, robo, lesiones graves y leves violencia intrafamiliar.

En octubre de 2019, se lo vio en videos participando del cierre de campaña del MAS en el trópico. Días después, cuando ya habían pasado las elecciones y estalló el conflicto por las acusaciones de fraude, el policía apareció en videos participando en bloqueos de los cocaleros en Chimoré, mientras que en registros policiales figuraba como acuartelado con el grupo de acción y reacción Delta.

“Agradezco a nuestro pueblo de Chimoré que siempre está alerta ante cualquier amenaza, no permitiremos actos vandálicos. Estamos aquí para respaldar el proceso de cambio y hacer respetar el voto de las provincias”, dijo en ese entonces en una entrevista a una radio del trópico.

Ya entonces, la Dirección Departamental de Investigación Interna (Didipi) de la Policía, junto a fiscales policiales, anunció que tomaba el caso bajo investigación.

Días después, en noviembre, Marquina fue acusado y procesado por tráfico de armas y fabricación, comercio o tenencia de sustancias explosivas asfixiantes.

Un juez determinó, en ese entonces, su detención preventiva en el penal de El Abra por cuatro meses, tiempo en el que el Ministerio Público debía culminar la investigación.

“La denuncia en mi contra es falsa. Mis camaradas están resentidos conmigo porque no participé del motín”, dijo a Los Tiempos, ese entonces.

Entre los documentos presentados por la Fiscalía en audiencia, estaba el desdoblamiento de mensajes entre Marquina y uno de los compradores (Luis Alberto A.).

Se conoció que el uniformado mantenía comunicación constante con marchistas provenientes del trópico de Cochabamba y que vendía cada granada de gas a 50 bolivianos.

“No me arrepiento de ser masista. Están montando pruebas, yo no vendí nada”, argumentó Marquina cuando era trasladado a la cárcel.

El 14 de noviembre, personal de inteligencia de la Felcc aprehendió a Luis Alberto A. y Alberto Gabriel D. A., en portación de granadas de gas de uso policial. Ambos declararon que su proveedor era el sargento Ismael Marquina, destinado al grupo Delta.

Luis Alberto A. se sometió a proceso abreviado y fue sentenciado a tres años de cárcel.

Nuevamente el discurso del golpe

“Hoy cesó la detención preventiva del sargento de la Policía Ismael Marquina. El policía que se rehusó a amotinarse y a recibir sobornos por parte de quienes organizaron el golpe”, manifestó el ministro de Gobierno, Gonzalo del Castillo, en su cuenta de Twitter.

“La justicia llegará a todos los hogares que sufrieron con el gobierno de facto”, añadió el Ministro, sin mencionar nada sobre las acusaciones y procesos de tráfico de armas por parte del mencionado policía.

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