El ministro de Justicia, Iván Lima, se comunicó este viernes con Juan Cuéllar, el mecánico víctima del denominado «abogado torturador», Jhasmani Torrico, para expresar que hará seguimiento al caso a través del Servicio Plurinacional de Asistencia a la Víctima (Sepdavi), luego de que un juzgado en Cochabamba beneficiara al acusado con medidas sustitutivas.

«¿Cómo está? le habla Iván Lima, Ministro de Justicia, he escuchado su mensaje ayer (jueves)», manifestó el Ministro a través de una llamada que hizo a Cuéllar, luego de escuchar su temor a causa de la decisión judicial, ya que el hombre en reiteradas oportunidades fue objeto de amenazas por allegados a Torrico.

Lima, al escuchar las declaraciones de temor que hizo conocer Cuéllar ante la prensa, le manifestó que hará seguimiento a su caso a través del Sepdavi, ya que la abogada de la parte acusadora corresponde a esa instancia, dependiente de esta cartera de Estado. «Quiero que sepa que el Gobierno no permitirá ningún tipo de vulneración a los derechos constituidos y vamos a comprometer todos los esfuerzos desde las instancias del orden público para brindar seguridad a usted y a su familia», aseguró el titular de Justicia, citado en un boletín de prensa de ese despacho.

Lima mencionó que se debe desterrar la lógica de que «el más fuerte gane a través de la violencia y que no es posible que una persona sufra la violencia» de la que fue víctima Cuéllar. «Nos hemos acostumbrado a una normalidad de injusticia o como, en el caso Torrico, a la lógica de la ley de la selva», lamentó, entrevistado.

Por su parte, Cuéllar agradeció al Ministro. «(El Ministro) se ha comprometido a hacer un seguimiento sobre mi caso y me ha dicho que va a hablar con mi abogada para que haya un poco más de seguridad (…). Va a pedir un informe de la doctora del Sepdavi y yo también he pedido (seguimiento) a la jueza que está atendiendo», mencionó.

Salomé Guzmán y Richard Cruz son los jueces del Juzgado Segundo de Sentencia de Quillacollo que beneficiaron a Torrico, «ellos han determinado detención domiciliaria, cuando hay tantas pruebas», lamentó la víctima.

De acuerdo con los antecedentes, el 16 de marzo de 2018, tres hombres que trabajaban para Torrico secuestraron a Cuéllar de su taller mecánico, lo torturaron durante horas para luego obligarle a firmar un documento en el que indicaba que le habían devuelto la suma 20.000 dólares, que un cliente de Torrico le adeudaba por concepto de anticrético.

Pese a las declaraciones de testigos y la acusación de Cuéllar, y a más de dos años del hecho, en las últimas horas el acusado fue beneficiado con medidas sustitutivas a la detención preventiva. Ahora la víctima manifestó que teme por su vida, debido a las amenazas que recibió en reiteradas ocasiones.

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