kokodril

Inicialmente creada en los Estados Unidos en la década del ’30, la desomorfina (el nombre clínico de Krokodil)  fue utilizada como sustitutivo de la morfina, ya que cuenta con un efecto similar pero entre 8 y 10 veces más potente. Se la puede catalogar como un opiáceo integrante de la misma familia en la que además de la morfina, se encuentra a la heroína.

Fue recién en los últimos años cuando el uso de la desomorfina comenzó a hacerse popular en varias ciudades de Rusia. Esto sucedió principalmente por dos razones: su fácil elaboración, y su bajo costo. Es que la droga Krokodil, como se la conoce actualmente, presenta efectos similares a los de la heroína, pero por un costo mucho más accesible. Se calcula que solo en ese país, el número de adictos asciende a unos tres millones.

De todas formas, Krokodil ha “emigrado” hacia otros lugares, donde cada vez son más los casos registrados de personas que han hecho uso de la sustancia. Recientemente se descubrió su presencia en varias ciudades del norte de México, donde se han reportado casos escalofriantes, como el de una chica de solo 17 años que presentaba una infección que arrasó con sus genitales por inyectarse la droga directamente en esa zona.

Efectos devastadores e incurables

Para comprender la magnitud de los efectos que la droga tiene en sus consumidores, alcanza con ver su nombre: Krokodil. Este es un derivado de la palabra rusa para “cocodrilo” y hace referencia al efecto que la desomorfina causa en la piel de aquellos que la consumen.

Luego de inyectada, la piel de la zona en donde la droga entra al cuerpo comienza a tornarse grisácea y escamosa, como la piel de los cocodrilos. De todas maneras las consecuencias más graves llegan luego, cuando después de unos meses de uso, la piel y el tejido muscular comienzan literalmente pudrirse, para luego desprenderse y dejar los huesos al descubierto.

Otros sobrenombres con los que la droga ha sido catalogada son “la droga zombie (o de los muertos vivientes)” o “la droga caníbal”. Ambos nombres hacen referencia a este desprendimiento de carne que padecen sus adictos, otorgándoles un aspecto terrorífico. Dentro de sus consecuencias, también se encuentra la posibilidad de desarrollar gangrena, lo que hace necesario la amputación de los miembros infectados en pos de que esta no se expanda a todo el cuerpo.

Las consecuencias del uso de Krokodil son muchas veces incurables, y sus efectos son tan devastadores, que se estima que una persona adicta no sobrevive más de dos o tres años.

Luego de los primeros casos registrados de uso de Krokodil en México y los Estados Unidos, la revista Times sacó un artículo titulado “El monstruo ha cruzado el océano”. Es que más allá de estas consecuencias devastadoras propias de una película de terror, la droga es una verdadera epidemia que sigue expandiéndose sin parar.

La principal explicación que tiene este suceso, es la facilísima elaboración que tiene Krokodil, por un bajo costo y a raíz de sustancias de libre circulación como la codeína (presente en los jarabes para la tos), lo que apremia a los gobiernos a tomar medidas con respecto a la comercialización y control de ventas de dichas sustancias.

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