viernes, enero 9, 2026

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Perfil psicológico de los estafadores: 11 características

Descubre las 11 características del perfil psicológico de los estafadores y aprende a detectar sus estrategias de manipulación.

Es importante conocer el perfil psicológico de los estafadores, sobre todo hoy cuando abundan muchos, los cuales, además, poseen estrategias de manipulación casi invisibles en las que cualquier víctima pudiese caer.

En algunos códigos penales, la estafa es tipificada como un artificio o cualquier medio capaz de engañar o sorprender la buena fe de otro, induciendo a alguno en error y procurando, para sí o para otro, algún tipo de provecho injusto con perjuicio.

Perfil psicológico de los estafadores

Podría decirse que una de cada quince personas cae en lo que se denomina un engaño de confianza, es decir, una estafa en la que, por medio de la persuasión, alguien logra que otro actúe de una manera que jamás hubiese hecho.

Tener sentido común, ser educado o creer “sabérselas todas”, no son claves para evitar ser víctima de estafas, ya que cualquier persona podría caer en una de estas.

El delito de la estafa es conocido con muchos nombres, todos diferentes. Por ejemplo, para los romanos, la estafa era conocida como ‘mal engaño’, ‘dolo malo’ (dolus malus). Posteriormente, fue designada como una variedad del ‘falsum’, palabra que proviene de ‘fallere’ o ‘engañar’; por último, con el derecho privado, se le denominó a esta acción criminal como ‘estelionato’, lo cual quiere alude a ‘todo engaño, disimulación o impostura en fraude de otro’.

En todo caso, hoy día, la estafa es catalogada como un tipo de fraude, en la que se pide o se saca dinero o cosas de valor, con artificios y engaños, y con ánimos de no pagar.

En el ámbito forense, la palabra estafa significa: ‘cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio’, tal como lo conceptualiza el autor José Rafael Mendoza en su estudio sobre el delito de la estafa.

Muchas personas estafadoras son ambiciosas, atentas, y evalúan constantemente de dónde pueden obtener algún tipo de provecho.

Además, la confianza juega un papel fundamental, pues mientras más datos le dé una persona a otra, el riesgo aumenta, pues el estafador se convierte en una persona que va a tener conocimiento de su posible víctima.

Otro dato curioso, es que las víctimas suelen mantener en secreto lo que harán, es decir, no comentan con su círculo cercano cuánto van a invertir –en el caso de las estafas con dinero-, por lo que nadie puede advertirle sobre el peligro.

Hay personas que, además, poseen algunos rasgos que las hacen más vulnerables y, para conocer el perfil del estafador, también es importante reconocer qué rasgos hacen más vulnerables a las víctimas.

Las víctimas, usualmente, suelen formar relaciones con extraños de una manera fácil; se impresionan con personas que demuestran tener autoridad. También, si reciben un pequeño regalo, se sienten inclinadas a devolver el favor y así se va formando una relación peligrosa. Esto se debe a que las personas suelen obedecer a quienes tienen autoridad y esto lo usan los timadores a su favor. De igual modo, los timadores apelan a los sentimientos de la otra persona, incluyendo sus temores.

Se ha comentado que los estafadores tienen una personalidad narcisista, son encantadores y juegan con el arte de la seducción. Aunado a ello, no sienten remordimientos, sino que justifican su manera de actuar. Es por ello que, desde la psicología, se considera que muchas veces los estafadores poseen perfiles psicopáticos.

La psicopatía se caracteriza por ser un trastorno de personalidad en el que hay un déficit afectivo y una falta de respeto hacia los derechos de las otras personas. A razón de ello es que el perfil psicológico del estafador se asocia con este tipo de trastorno.

En todo, algunos de los rasgos del perfil psicológico de los estafadores podrían ser los siguientes:

  1. Son inteligentes: pues, observan muy bien a las personas y se relacionan con el patrón en el cual se comportan para luego usarlo a su favor.
  2. Cosifican a los demás: es decir, los ven como cosas y así los tratan.
  3. Se ganan la confianza de las personas: por su aspecto físico, o por mostrarse simpáticos o encantadores y agradables en todo momento.
  4. Muestran seguridad en sí mismos: y actúan con mucha naturalidad.
  5. Son egocéntricos.
  6. Mienten sobre su identidad, sus estudios, su lugar de residencia, entre otros.
  7. Son elocuentes.
  8. Tienen distorsiones cognitivas que les ayudan a sostener su forma de ver la realidad.
  9. Son hábiles para distraer y desviar la atención de la víctima.
  10. Pueden llegar a interpretar el papel de “víctimas”, para manipular a los otros.
  11. Suelen hacerse pasar por personas con autoridad, o ser importantes.

Muchas de estas personas estafadoras en realidad cuentan con pocos logros en su vida, pues se dedican a la estafa y no a su crecimiento personal. Tienen una capacidad de palabra increíble y se valen de ello para convencer a sus víctimas. Además, tienen buena presencia, lo cual les ayuda a que las demás personas se les acerquen y no teman.

Perfil de las personas con mayor propensión a ser estafadas

Entre los perfiles preferidos para estafar se encuentran las personas que ellos identifican como más vulnerables, tales como personas mayores, desempleados, turistas, personas con carencias económicas, y otras similares.

Luego de cometer la estafa, los estafadores suelen desaparecer del municipio o de la zona.

Las mejores recomendaciones para evitar ser víctima de los estafadores es contar siempre con buena información; no comentar sobre inversiones con personas que no sean de su entorno de confianza.

También se recomienda no proveer el número de su tarjeta y desconfiar de aquello que exige dinero de urgencia.

Cuando se es víctima de una estafa es importante denunciar, no solo para recuperar lo que se ha perdido, sino también para dejar un precedente que ayude a la captura del estafador y evitar que otras personas también sean estafadas.

Por último, cabe mencionar dos casos curiosos que forman parte de los mayores engaños en la historia y que llegaron incluso al cine. Uno de ellos fue el de Frank Abgnale, quien en 1960 suplantó hasta ocho veces su identidad y canjeó cheques falsos, cometiendo una estafa de 2,5 millones de dólares. La película inspirada en este personaje se llama Catch me if you can, o Atrápame si puedes, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Leonardo Di Caprio.

El otro caso fue el de Nick Leeson, en 1995, quien provocó que la banca Barings quebrara, haciendo una estafa de 1.400 millones de dólares. Este caso llegó al cine protagonizado por Ewan McGregor y se titula El gran farol.

Es necesario estar alerta, pues, hay timos que son novedosos y otros más tradicionales, pero todos coexisten y es importante evitar caer en estafas, sobre todo ahora, en momentos de crisis.