La indefensión aprendida es un estado psicológico donde un individuo (humano o animal) aprende a ser pasivo y resignado ante situaciones adversas porque percibe que no tiene control sobre ellas, incluso cuando sí podría cambiar el resultado, debido a experiencias pasadas de falta de control. Desarrollado por Martin Seligman, este fenómeno lleva a la falta de motivación, baja autoestima, ansiedad y depresión, manifestándose en situaciones de abuso, estrés crónico o ambientes autoritarios, pero puede superarse con terapia cognitivo-conductual.
Características
- Pasividad: No se intenta cambiar o escapar de una situación negativa, aunque haya oportunidades.
- Pensamiento negativo: Creencia de que los esfuerzos no servirán de nada y que no se tiene capacidad de actuar.
- Baja autoestima: Sentimiento de impotencia y falta de valía.
- Resignación: Aceptación fatalista de la situación (ej. «es mi destino»).
- Síntomas asociados: Ansiedad, depresión, falta de motivación, pesimismo.
Ejemplos
- Relaciones abusivas: La víctima no escapa porque intentos previos fallaron y generaron más malestar.
- Ámbito laboral: Un empleado deja de buscar mejoras porque sus esfuerzos no han sido recompensados.
- Experimento de Seligman: Perros expuestos a descargas incontrolables se quedaban quietos sin intentar escapar cuando luego sí podían.
¿Cómo se supera?
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Ayuda a reestructurar pensamientos negativos y conductas aprendidas.
- Desarrollo de la Autoeficacia: Fomentar la creencia en la propia capacidad para lograr objetivos.
- Pequeños logros: Demostrar que la acción sí tiene resultados positivos cambia la percepción de control.



