Los sesgos jurídicos son predisposiciones, conscientes o inconscientes, que afectan la objetividad de profesionales (jueces, abogados) y sistemas legales, llevando a decisiones injustas o discriminatorias basadas en factores como raza, género, clase social, o prejuicios personales, en lugar de solo hechos y leyes, manifestándose en sesgos cognitivos (confirmación, anclaje) y sociales (estereotipos) que erosionan la confianza en la justicia y requieren estrategias de mitigación.
Tipos de sesgos
- Cognitivos: Errores sistemáticos al procesar información.
- Sesgo de confirmación: Favorecer información que confirma creencias preexistentes.
- Sesgo de anclaje: Depender demasiado de la primera información recibida.
- Sesgo de resultado: Juzgar una decisión por su resultado, no por el proceso.
- Sesgo retrospectivo (de «ya lo sabía»): Creer que un resultado era predecible después de conocerlo.
- Sociales/Implícitos: Prejuicios automáticos basados en estereotipos de grupos sociales (raza, género, etc.) que afectan la percepción de personas y hechos.
Manifestaciones en el sistema
- En la argumentación: Abogados que distorsionan normas o pruebas para favorecer su caso.
- En la toma de decisiones: Jueces y jurados evalúan pruebas y personas de forma desigual.
- En la aplicación de la ley: Resultados desproporcionados para grupos marginados.
- En la motivación de sentencias: Uso de sentido común o pseudociencia sesgada.
Estrategias para mitigarlos
- Autoconciencia: Cuestionar prejuicios personales (género, clase, etc.).
- Formación: Cursos sobre perspectiva de género y sesgos cognitivos para juristas.
- Procesos formales: Crear metodologías y protocolos procesales para evaluar casos.
- Feedback: Solicitar la revisión de compañeros en casos complejos.
- Análisis crítico: Cuestionar la imparcialidad de las pruebas y la información.
Consecuencias
- Resultados injustos: Decisiones discriminatorias.
- Erosión de la confianza pública: Debilita la legitimidad del sistema de justicia.



