El hecho genera una cadena de ilegalidades. Centenares de vehículos indocumentados, que no pagan impuestos, hacen largas en los surtidores locales sin control de la Policía o la ANH, a su vez, estos se ven afectados por familias de especuladores que compran la gasolina y diésel en bidones para revenderlos a mayor precio.
Freddy Machicado evitó dar detalles sobre la figura legal que permitió su repentina liberación. Asimismo, prefirió no expresar una postura política sobre la relación de su sector con el Gobierno de Luis Arce.