Contra la tortura se insurge el principio básico de humanidad, arraigado en la conciencia humana. La tortura encuéntrase claramente prohibida, como una violación grave de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario, por la conciencia jurídica universal. Es esta una conquista definitiva de la civilización, que no admite retrocesos. Se ha efectivamente conformado, hoy día, un verdadero régimen jurídico internacional contra la tortura.
Espacios reducidos, inmundos, húmedos y fríos son usados para encerrar a los privados de libertad con problemas de violencia, con faltas disciplinarias, alcoholismo, drogadicción y a quienes protestan por los abusos que cometen los delegados y disciplinas.